Alicia Giménez Bartlett y la novela negra mantienen una relación de tres décadas marcada por Petra Delicado. La publicación de Bajo el cielo infernal, la nueva entrega protagonizada por la inspectora, coincide con los treinta años de uno de los personajes fundamentales del género en España.
En una extensa conversación publicada por Babelia, Giménez Bartlett reivindica sin complejos la novela negra como literatura y cuestiona una evolución que, a su juicio, ha favorecido en demasiadas ocasiones el componente comercial, la violencia y el impacto inmediato por encima de la escritura.
Su diagnóstico no admite demasiados rodeos: «La novela negra se ha estupidizado».
«Un libro tiene que estar bien escrito»
La crítica de Giménez Bartlett no está dirigida contra el género que la convirtió en una de las grandes referencias de la ficción criminal española. Todo lo contrario.
La autora nunca ha renegado de escribir novela negra ni ha sentido la necesidad de presentar sus libros como algo diferente para escapar de la consideración histórica del género como literatura menor. Precisamente porque lo considera literatura, exige que exista un cuidado formal detrás de una investigación, un asesinato o una trama criminal.
«Un libro tiene que estar bien escrito. Si no, déjalo», afirma.
Ahí sitúa uno de los problemas que observa actualmente: la proliferación de novelas que recurren a asesinatos cada vez más cruentos y a la violencia extrema como mecanismo para atrapar al lector. Giménez Bartlett contrapone esa tendencia a una concepción de la novela negra en la que el crimen es una herramienta narrativa, pero no necesariamente el espectáculo.
Alicia Giménez Bartlett y treinta años de Petra Delicado
La reflexión llega precisamente cuando se cumplen treinta años de la publicación de Ritos de muerte, la novela de 1996 con la que apareció Petra Delicado.
Cuando Giménez Bartlett creó a su inspectora buscaba algo que entonces estaba lejos de resultar habitual: una mujer ocupando el centro de una novela policíaca, no como víctima, esposa o ayudante del investigador masculino, sino como policía y protagonista absoluta.
Petra Delicado acabaría convirtiéndose en uno de los personajes más reconocibles de la novela criminal española y la obra de Giménez Bartlett alcanzaría una importante proyección internacional.
Tres décadas después, la autora contempla un panorama radicalmente diferente. La novela negra ha pasado de ocupar un espacio mucho más reducido en el mercado editorial a convertirse en uno de los géneros más populares, con numerosas corrientes, autores y personajes femeninos al frente de investigaciones.
La novela negra como literatura social
Hay otra idea que Giménez Bartlett mantiene intacta después de treinta años: la novela negra no puede desligarse de la sociedad en la que se escribe.
Para la autora, la crítica social no necesita convertirse en discurso explícito. Puede encontrarse en las palabras escogidas, en los escenarios, en la manera de construir los personajes o simplemente en aquello sobre lo que el escritor decide colocar la mirada.
«Ningún libro está exento de crítica social», sostiene.
Esa concepción ha acompañado desde el principio a Petra Delicado y Fermín Garzón. Barcelona no funciona únicamente como escenario de sus investigaciones: los cambios de la ciudad, sus desigualdades y sus diferentes estratos sociales forman parte del mundo que ambos personajes atraviesan.
Bajo el cielo infernal: Petra vuelve treinta años después
El aniversario llega acompañado de Bajo el cielo infernal, publicada por Destino.
En esta ocasión, Petra Delicado investiga el asesinato de un jesuita encontrado muerto en un barrio marginal de Barcelona. El sacerdote trabajaba con jóvenes con problemas y la investigación termina abriendo ramificaciones inesperadas mientras la inspectora afronta, además, las consecuencias de una tragedia personal.
Es una nueva parada de un recorrido iniciado en 1996 y que permite contemplar también la transformación experimentada por la novela negra española durante estas tres décadas.
¿Se ha estupidizado la novela negra?
La frase de Alicia Giménez Bartlett puede incomodar. Probablemente esa sea precisamente su virtud.
Porque detrás de la provocación existe una pregunta que trasciende a la autora y a Petra Delicado: ¿qué ocurre cuando el éxito de un género provoca que sus propios códigos se reproduzcan hasta convertirse en fórmula?
Su crítica apunta hacia una cuestión esencial: que el crimen, la violencia o la capacidad de mantener al lector pasando páginas no deberían sustituir a la literatura.
Treinta años después de que Petra Delicado comenzara a investigar en Ritos de muerte, su creadora continúa defendiendo algo aparentemente elemental y, quizá por eso, digno de ser recordado.
La novela negra puede entretener, inquietar, investigar el crimen y descender hasta los lugares más oscuros de una sociedad.
Pero antes que nada, tiene que estar bien escrita.
Fuentes
Babelia / El País — «Alicia Giménez Bartlett, una rebelde en el corazón del crimen»
Librotea / elDiario.es — «Alicia Giménez Bartlett: tres décadas de Petra Delicado y de novela negra como un “juego intelectual”»
Destino / Planeta de Libros — Bajo el cielo infernal
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