Albert Cossery junto a la portada de «Mendigos y orgullosos», en una composición de Radar Negro ambientada en El Cairo.
«Mendigos y orgullosos», de Albert Cossery, en Radar Negro de Negra y Mortal.

«Mendigos y orgullosos»: la dignidad de quienes no tienen nada

RADAR NEGRO | «MENDIGOS Y ORGULLOSOS» DE ALBERT COSSERY

Un asesinato en los bajos fondos de El Cairo sirve a Albert Cossery para cuestionar la pobreza, el poder y las convenciones sociales. Una novela que invita a preguntarse si la verdadera miseria consiste en no tener nada o en vivir sometido a la necesidad de poseerlo todo.

La libertad de no tener nada

Gohar duerme sobre periódicos viejos, en una habitación prácticamente vacía de un edificio ruinoso de El Cairo. Sus pertenencias apenas ocupan espacio. No tiene comodidades, ni parece necesitarlas.

Una mañana despierta rodeado de agua. Durante unos instantes cree que el Nilo se ha desbordado y que una inundación amenaza con arrasarlo todo. Pero pronto descubre que el agua procede de la habitación contigua, donde han lavado el cadáver de un vecino.

La escena, narrada con una ironía extraordinaria, permite comprender algo esencial del personaje: Gohar ha renunciado a casi todas las posesiones materiales y encuentra en esa desnudez una forma de libertad.

No tiene prácticamente nada que perder.

Albert Cossery introduce así una de las grandes contradicciones que atraviesan «Mendigos y orgullosos»: la distancia entre aquello que la sociedad considera una vida miserable y la manera en que cada individuo experimenta su propia existencia.

¿Quién es realmente pobre?

La pobreza suele asociarse a la carencia, la dependencia y la falta de oportunidades. Cossery no niega la existencia de esas realidades, pero introduce una perspectiva incómoda: también puede existir una forma de esclavitud en la acumulación de bienes, en la búsqueda de prestigio y en la necesidad permanente de reconocimiento.

Gohar contempla el mundo desde una posición radicalmente distinta. Su habitación vacía no representa únicamente la precariedad. También es un espacio donde las posesiones han dejado de imponer obligaciones.

En las primeras páginas, Cossery describe cómo los objetos pueden convertirse en una fuente de melancolía y cómo su protagonista encuentra belleza en la ausencia de todo aquello que otros consideran imprescindible.

La provocación literaria es evidente.

¿Es más libre quien tiene recursos para conseguir cuanto desea o quien ha aprendido a vivir sin desearlos?

La pregunta no admite una respuesta sencilla. Y ahí reside parte del interés de la novela.

Porque la miseria material sigue existiendo, aunque Gohar consiga contemplarla desde una filosofía personal que desafía las convenciones.

Un crimen en los márgenes de la sociedad

Publicada originalmente en 1955, «Mendigos y orgullosos» incorpora una trama criminal que transcurre en el universo de los barrios populares de El Cairo.

El asesinato de una joven prostituta y la investigación policial proporcionan un hilo narrativo, pero la novela no parece interesada únicamente en los mecanismos habituales del relato detectivesco.

Cossery utiliza ese escenario para observar a quienes viven al margen de la respetabilidad: mendigos, prostitutas, pequeños delincuentes y personajes que sobreviven lejos de las instituciones y de las aspiraciones de las clases acomodadas.

El crimen abre una puerta hacia una reflexión más amplia sobre la autoridad, la moral y las contradicciones sociales.

No estamos ante una historia construida exclusivamente alrededor de la identidad de un asesino. El interés también reside en el mundo que rodea a los personajes y en las ideas que sostienen su manera de vivir.

El Cairo como universo humano

Las primeras páginas de la novela ofrecen un retrato especialmente vivo de la ciudad.

Las calles aparecen repletas de comerciantes, tranvías, animales, cafés, vendedores y una multitud que se mueve entre el bullicio y la precariedad.

Cossery observa ese universo con una mezcla de humor, ternura y crueldad. La pobreza está presente, pero también la vitalidad de quienes habitan esos espacios.

En uno de los episodios iniciales, Gohar descubre a un hombre elegantemente vestido que permanece sentado ante una tienda vacía. No vende nada. Simplemente recibe a sus conocidos y les ofrece café.

Para Gohar, aquella escena constituye una manifestación admirable de abundancia.

El detalle resulta revelador: Cossery desplaza la idea de riqueza desde la posesión material hacia la disponibilidad del tiempo, la hospitalidad y la libertad personal.

Sin embargo, esa mirada también plantea una contradicción que merece atención. La capacidad de Gohar para encontrar belleza en la pobreza no significa que todos los habitantes de esos barrios puedan permitirse semejante despreocupación.

La distancia entre su filosofía y las necesidades materiales de quienes lo rodean abre otra lectura posible de la novela.

Albert Cossery, un escritor contra las convenciones

Albert Cossery nació en El Cairo en 1913 y murió en París en 2008. Escribió en francés y desarrolló una obra literaria marcada por la sátira, la marginalidad y el cuestionamiento de las estructuras sociales.

Instalado en París desde mediados de los años cuarenta, llevó una vida deliberadamente alejada de las aspiraciones materiales convencionales.

Sus personajes suelen desconfiar del trabajo entendido como obligación moral, del prestigio social y de las jerarquías que organizan la vida colectiva.

En su literatura, la ironía no es únicamente un recurso humorístico. También funciona como una forma de resistencia.

Cossery parece preguntarse por qué aceptamos como naturales tantas obligaciones, ambiciones y desigualdades que, observadas desde cierta distancia, pueden resultar profundamente absurdas.

Una novela que merece seguir bajo vigilancia

«Mendigos y orgullosos» fue recuperada en España por Pepitas de calabaza en 2011 y contó con una nueva edición en 2025, junto a Los Aciertos, con traducción de Mauricio Wacquez.

Su interés no depende de la actualidad editorial ni de la promesa de una trama llena de sorpresas.

La novela nos acerca a una manera distinta de entender la literatura criminal: aquella en la que un asesinato puede servir para examinar una sociedad, sus contradicciones y los valores que utiliza para distinguir entre el éxito y el fracaso.

En Radar Negro nos interesan precisamente estas obras. Libros que quizá no ocupan los escaparates más visibles, pero que conservan la capacidad de formular preguntas incómodas.

Albert Cossery nos invita a mirar la pobreza desde un lugar inesperado, sin que esa mirada tenga por qué resolver todas sus contradicciones.

Y deja flotando una pregunta que sigue siendo pertinente siete décadas después:

¿Cuántas cosas necesitamos realmente para vivir y cuántas hemos aprendido a necesitar porque alguien nos convenció de que sin ellas no éramos nadie?

Ficha del libro

Título: «Mendigos y orgullosos»
Autor: Albert Cossery
Título original: «Mendiants et orgueilleux»
Publicación original: 1955
Editorial: Pepitas de calabaza
Primera edición española de esta editorial: Mayo de 2011
Traducción: Mauricio Wacquez
ISBN (edición de 2011): 978-84-938349-4-4
Género: Narrativa literaria, sátira social y novela criminal
Ambientación: El Cairo, Egipto


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